1 de abril: Ni olvido ni perdón

Daniel Fernandez Abella. Equipo de Comunicación de ALTER Madrid.

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.”

Con estas palabras oficialmente terminaba la guerra, pero como es habitual en la derecha de este país, fue otra de sus muchas mentiras, la guerra de trincheras del pueblo español contra las potencias fascistas europeas si termino ese día. Con el fin de la guerra no llego la paz.
Tras ese “fin de la guerra,” los muertos, diversas fuentes cifran en más 400.000, de ellas 192.000 en los diversos campos de concentración repartidos por nuestra geografía, a diferencia de los nazis, aquí el método era más tradicional, fusilamiento, situación que se prolongó hasta terminada la Segunda Guerra. Hubo ajusticiamientos “legales”, en cumplimiento de sentencias dictadas por tribunales militares pero también hubo asesinatos ilegales, las llamadas sacas, practicadas al margen de las autoridades militares, pero con el pleno conocimiento de que se estaban llevando a cabo. Muchas de las víctimas fueron enterradas en fosas comunes repartidas por toda España, no siempre en los cementerios, sin que su muerte fuese inscrita en los registros civiles y sin que sus familiares en muchos casos fuesen informados, ni dónde ni cuándo ni cómo.
También hubo desapariciones misteriosas nunca aclaradas, presos hacinados en las cárceles, algunos de ellos por haber sido denunciados sin pruebas ninguna. La cultura dejo de escribirse con mayúsculas, poetas fusilados, o encarcelados y dejados morir a propósito.
La posguerra fue mucho peor que la guerra para una parte muy importante de españoles, unos tuvieron tiempo de salir hacía otros países, muchos de ellos terminaron en campo de exterminio nazis, ante el abandono por parte de la dictadura franquista, que al ser consultada, por los nazis, sobre que hacían con los españoles residentes en España, el Gobierno del “padrino” de su católica majestad, replicó que no existían españoles allende las fronteras. Otros lograron enrolarse en la resistencia francesa, otros marcharon a México, Argentina, Venezuela, o la Unión Soviética, con distintas suerte según los casos y países. Para ninguno terminó la guerra.
1 de abril, año de la derrota
nos detuvieron y nos torturaron
y nuestras voces silenciaron
bajo la fascista bota
Cuarenta años de dictadura
de dolor, persecuciones y torturas
de muertes, represiones y cunetas
del aguilucho que sustituyó al violeta
Este país con ejército Rojo cautivo y desarmado
bajo el imperio de la cruz y la espada
que dejó una España mutilada
de heridas que aún no han cicatrizado
No olvidamos a todos aquellos que dieron su vida
por defender la democracia y la libertad,
ambas mutiladas y vendidas
en el mercado de la ignorancia y la necedad
Abuelos, no olvidamos ni perdonamos
seguiremos combatiendo al igual que antaño
en el frente y en las barricadas
porque,aquí seguimos y aquí estamos
recordándoos cada año
en cada batalla librada
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