4º Encuentro estatal de colectivos de memoria histórica y de víctimas del franquismo

Francisco J. Gordo.

Militante de Alternativa Republicana.

El siguiente texto trata de valorar el 4º Encuentro Estatal de colectivos de memoria histórica y de víctimas del franquismo desde una perspectiva concreta de uno de los asistentes. Por el orden de tal encuentro, cada cual establecía su ponencia en representación a su colectivo; y en representación a los que simpaticen con las siguientes ideas, a modo de aportación (justificando dicha aportación, valorando los temas expuestos tal fecha, pero incidiendo ante todo en propuestas y una hoja de ruta común con un objetivo claro y explícito), y cual carta abierta para plantearse la finalidad de la memoria per sé y el porqué el mirar al pasado es clave para dirigirse a un futuro mejor; os ofrecemos la siguiente lectura con carácter divulgativo por su relevancia y ante el reciente tema sobre la exhumación del dictador y todo el movimiento #NiValleNiAlmudena.

El pasado 24 de noviembre hemos disfrutado todos de una mañana en conjunto, con aquellos con los que compartimos ideas, o cuanto menos, inquietudes. Me gustaría hacer mi valoración y aportar en la medida en la que humildemente pueda, con la salvedad de que al no irrumpir en vuestro tiempo de manera directa, me permitiré ser lo extenso que considere.
Para empezar, me gustaría aplaudir a los ponentes con los que he podido encontrar amplias afinidades, y confirmar que suscribo lo expuesto en la carta «40 años de constitución, 40 años de impunidad». Cuestión que no es relevante al objeto del encuentro ya que no hablo en nombre de ningún colectivo, pero me parece igualmente importante este apoyo externo, o mejor dicho, personal.

Hay mucho por hacer, y cada voz de apoyo, cuenta. Lo que no es válido es no hacer nada.
La razón es evidente, hemos visto en la reunión muchos colectivos que han dado la cara para con sus afines dentro de dichas agrupaciones, viniendo al encuentro desde diferentes lugares de la península, invirtiendo tiempo y dinero para tener voz y voto en esta formación que coopera entre sí con fines comunes. Pero es justamente aquellos colectivos que no han venido de manera voluntaria , los que legitiman la opinión de aquellos que sí que hemos asistido aun sin tener voto (exculpando, claro está, a aquellos que no han podido finalmente por los motivos que sean).
Por eso me congratula formar parte de este entramado de aportaciones en las que todos partiendo de una base sólida de un pasado,un presente y un futuro comunes (es decir: una historia, una lucha y un objetivo respectivamente) podamos embriagarnos de las experiencias, pero también de cuestiones objetivas con las que seguir llevando a cabo esa lucha incansable del día a día por la dignidad del pueblo que defendió la democracia contra la amenaza fascista.
Vuestra labor además de incansable, tenaz, rigurosa y ardua; es también fundamental. Ya no por los cuerpos exhumados que se consigan dar sepultura o ser identificados por los familiares (que también), sino porque sois la esperanza de todos aquellos que no se sintieron respaldados institucionalmente para intentarlo siquiera. Por lo tanto, vuesta lucha es tan necesaria como la de aquellos piquetes que frenan la producción para que no se les explote laboralmente.

Siguiendo esta analogía, habrá veces que no sirva de mucho a nivel de mejoras contractuales, pero siempre es un elemento reivindicativo para la sociedad. De la misma forma, sois la esperanza de una sociedad a la que querían enterrar…lo que no sabían es que eran semilla.
De la cual ha de nacer el advenimiento de la III República.
Y de esta cuestión es a la que me voy a referir, practicamente objeto de esta valoración. Tenemos que recordar, que (sin quitar capacidad meritoria y habiendo expuesto el caracter fundamental de las acciones por la memoria) las medidas por la memoria, justicia, y reparación no deben ser el objetivo final.
El día que todo esto sea una terrible anécdota de la historia y todo esté perfectamente reparado…resulta que sólo habremos llegado a un porcentaje ínfimo por lo que lucharon aquellos por los que ahora rememoramos y queremos dignificar. Es decir, los españoles (junto con las Brigadas Internacionales) defendieron con su vida la democracia como auténticos héroes frente al fascismo aliado de Hitler, Mussolini y parte del ejército español más adepto al fascismo…y nosotros ahora sólo ponemos objetivos de poner una placa o cambiar el nombre a una calle.

No hay mayor justicia, reparación y memoria que devolver al pueblo la democracia que se le arrebató (ante la cual, la Sociedad de Naciones se mantuvo inoperante cual mero espectador). Una democracia donde el pueblo disponga de su soberanía para elegir a su jefe de estado, donde todos seamos iguales sin importar «el linaje», «la dinastía» y sin títulos nobiliarios; donde el poder resida en el pueblo, como se dice en latín res publica (poder del pueblo), sin reyes. Esa democracia existió; donde incluso coexistían alternativas representativas de partidos completamente antagónicos, como prueba de la tolerancia parlamentaria y legislativa.
Es la democracia que me representa, por la que yo me sentiría afortunado de vivir en ella y por ella.
Por eso reitero, comentar los avances que se han hecho a nivel comarcal o autonómico es importante. Pero es aún más importante elaborar una ruta a seguir a nivel estatal para alcanzar la III República. No vendrá sola, será necesaria toda una serie de estrategias conjuntas para que la democracia española tenga dignidad. Casualmente es justo para lo que nos hemos reunido, para dignificar la República con tesón y con firmeza; y por ende, a todos aquellos que por secundarla obtuvieron represalias, vejaciones, robo de bebés, violaciones, torturas, muerte, etc; que en definitiva fueron víctimas del terrorismo de estado que hubo desde el golpe de estado fascista, hasta bien entrada la presunta democracia…a la que no calificaré de represiva por respeto a los que sufrieron la brutal represión franquista, pero que cuanto menos cabe decir que a día de hoy mantenemos una cleptocracia del régimen borbónico que mama directamente del franquismo.
Es decir, centremos un fin último como eje sine qua non tendríamos motivos para todo lo demás. Sería como el que salva ballenas en el Ártico por la solidaridad hacia la vida y esta especie en estado de vulnerabilidad, sin ser consciente de que la mejor manera de salvar a dichas ballenas pasa por frenar el calentamiento global que afecta al deshielo en el Ártico, amenazando así su subsistencia. Siguiendo esta analogía, podemos invertir nuestro mayor entusiasmo en luchar por cada calle franquista, por cada resignificación de los espacios, por la justicia social y por cada persona que fue asesinada por el fascismo y sus afines, pero esta lucha sería en vano si no existiese el fin último y completamente explícito de acabar con la existencia de una «Casa Real», o lo que es lo mismo, tener como objetivo claro la formación de la III República.
Y todo lo demás siempre será elogiable, pero banal en su sentido de estado si seguimos por el mismo camino marcado por un dictador genocida al que se le sigue rindiendo culto.
El fascismo tiene cura, la educación. Justamente por ello debe partir desde los colectivos de la memoria el afán de combatirlo con historia, con verdad, con memoria.

La ultraderecha fascista de España siempre estuvo ahí…como nosotros. Con la diferencia de que nosotros estamos duramente reprimidos desde décadas y generaciones atrás. También cabe destacar que estos neofranquistas están organizados de una forma cuasi paramilitar, no hay más que verles desfilar con sus banderas y símbolos que como todos sabemos, serían ilegales en otros países con una democracia plena y digna.
Al final sus reivindicaciones nos dan la razón nuevamente, ya que acabe el dictador en el Valle o en la Almudena…Madrid será la tumba del fascismo.
Pero ahí estaremos para frenarles, otra vez.


¡No pasarán!
Salud y República.


Francisco Gordo
Madrid, a 24 de noviembre del 2018

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