Ahora seamos valientes en común

Ramón García Hernández.

Secretario de Comunicación de Alternativa Republicana.

Miembro de Ganemos Salamanca

Amigas, amigos: Confluir cansa, incluso es posible que sea perjudicial para la salud física y mental.

Pero… es un proceso político y social verdaderamente apasionante y enriquecedor en muchos sentidos que cualquier persona con voluntad transformadora de la sociedad no debería perderse en este trascendental 2015 de nuestras alegrías, esfuerzos y dolores.

Después de las experiencias municipales con encuentros, desencuentros, avances y retrocesos, se alcanzaron unos resultados notables en varios ayuntamientos y ahora toca organizarse para llevar a cabo un cambio real en nuestras ciudades ya sea desde el gobierno municipal o desde la oposición. Una tarea que requerirá de lo mejor de cada uno de los que formamos parte de estos proyectos. Muchas horas, mucha gente, mucho empeño.

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Todavía nos estamos adaptando a la nueva situación, buscando la mejor forma de organizarnos y de ser más eficaces en la consecución de los objetivos que nos hemos propuesto y ya se nos dibuja en el horizonte temporal más inmediato un reto más hercúleo aun si cabe: Elecciones generales, en el momento del otoño-invierno que a don Mariano le venga bien.

Ya lo sabíamos, sí. Es la oportunidad que muchos hemos soñado para hacer realidad el país que queremos. Articular un proyecto común de cambio para que, de verdad, los ciudadanos y ciudadanas se hagan dueños de su destino, secuestrado desde hace tanto tiempo por los que manejan el poder político, económico y social en España.

De nuevo a reunirnos en asambleas todas las piezas del puzzle multicolor, tan distintas, tan necesarias: la de los movimientos sociales, el anarquista, la de abajo, el ciudadano sin filiación conocida, el comunista, la ecologista, el que pasaba por ahí, el republicano, la feminista, el activista, la joven, el veterano de las luchas…Y venga, a confluir desde el dialogo, el intercambio y el respeto, con momentos tensos y gratificantes. El esfuerzo ha de merecer la pena

Necesitamos recuperar, ganar mucho de lo perdido a lo largo de los años de democracia de ínfima calidad en la que hemos vivido: Nuestros derechos y libertades fundamentales ahora amordazados, unos derechos sociales con contenido real, unos servicios públicos que no sigan siendo desguazados para el negocio de unos pocos, vivienda digna con la que no se especule, trabajo no precario, condiciones laborales compatibles con la dignidad de la persona, educación y cultura para todos y todas, igualdad real entre hombres y mujeres a todos los niveles, preservar nuestro medio ambiente de una explotación que lo degrada irremediablemente … Hemos perdido tanto en un periodo tan breve que estamos en situación de emergencia, los plazos apremian y todas las manos son necesarias para levantar algo nuevo frente a lo que está siendo demolido a conciencia. Nos lo debemos, se le debemos a los que vendrán después de nosotros.

No hay que renunciar a nada y tenemos que ser ambiciosos en la voluntad de transformación que implica esta coyuntura. Dentro de las coordenadas marcadas por el régimen político en el que se nos ha obligado a vivir no caben cambios profundos. La arquitectura de la Constitución de 1978 ha de saltar por los aires porque es una jaula que impide el ejercicio de la auténtica democracia, la capacidad de llevar a buen puerto todo aquello que reclamamos. El régimen político es la herramienta que permite al entramado del poder seguir pastoreando a los ciudadanos por donde ellos quieren: Desde la forma pensar y de informarnos a la capacidad de hacernos aceptables condiciones de vida indignas.

Solo un proceso constituyente hacia un horizonte republicano con voluntad superadora del escenario actual es capaz de recoger y proyectar las diversas reivindicaciones de la sociedad española. Intentar contemporizar con reformas parciales para que el edificio del régimen de la transición siga en pie solo conducirá a más de lo mismo al servicio de los mismos.

Por ello, entiendo que no debe aplazarse ni esconderse en las iniciativas de confluencia  la voluntad de emprender un proceso constituyente hacia la República como marco político inevitable para romper con las barreras que nos impiden avanzar hacia una sociedad más justa, más libre, más solidaria y más democrática.

Sé que muchos pensaran que es algo que “divide”, que “no toca”, que “suena a viejo”. Sí que es antigua la idea de romper con lo establecido, con el poder que oprime.

La idea republicana supone hacer realidad un lema revolucionario con más de doscientos años pero… ¿En la España de 2015 son reales la libertad, la igualdad y la fraternidad?

Ahí lo dejo. Seamos valientes.

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