Asesinato demográfico (I)

Miguel Ángel Cerdán. Profesor de Educación Secundaria. Castellón. Fed. Valenciana de ALTER.

El señor Gallardón, con toda la desfachatez que da en España ser de toda la vida de la élite extractiva, pertenecer a la clase que ha esquilmado este país, ha dado un paso más y ha declarado que la nueva Ley del Aborto es buena para la economía pues permitirá que la natalidad crezca. Sin entrar en que ese señor, al que el grupo PRISA fabricó una imagen de “progresista”, se sitúa con esas declaraciones a la altura de los Ayatolahs y vuelve a poner de moda ese dicho de que “África empieza en los Pirineos”, conviene desmontar sus falacias y señalar el “asesinato demográfico” que las élites extractivas de este país han perpetrado.
En primer lugar, la Tasa de Natalidad de España se situaba en 1976 en el 18,74 por mil. Desde entonces bajó aceleradamente hasta alcanzar la cifra del 9,17 por mil en 1998. Desde entonces se recuperó ligeramente, merced al comportamiento natalista de un parte significativa de la población inmigrante, y alcanzó el 11,3 por mil en 2008. Desde ese año, fundamentalmente por la brutal crisis económica, ha vuelto a bajar de forma notable hasta el 9,6 por mil actual.
De todas formas, lo más grave es la evolución del índice de Fecundidad, índice de Fecundidad que debe alcanzar un mínimo de 2,1 hijos por mujer si se quiere que se repongan las generaciones, que no se pierda población. Pues bien, de 2,8 hijos por mujer en 1975 se bajó aceleradamente hasta los 1,16 hijos por fémina en 1996, con el agravante además que desde 1980 se situaba el índice por debajo de dos. Después se recuperó muy ligeramente, pero sin alcanzar el índice de reposición de generaciones, merced al aporte inmigratorio, hasta los 1,44 del año 2008. Desde entonces ha vuelto a bajar hasta situarse en 1,3 hijos por mujer. En todo ello ha influido sin duda que si la edad media de maternidad era de 25 años en 1975, ahora sea de 30,25 años.
Las consecuencias de todo esto son gravísimas. Y en el próximo artículo nos referiremos a ellas. Sin embargo, conviene adelantar que los culpables son unas élites extractivas, entre las que ocupa un lugar destacado el señor Gallardón y los suyos, que no han practicado ninguna política, a diferencia de Francia, de apoyo a la natalidad y a la familia, que han precarizado el mercado laboral y que han puesto las viviendas totalmente inaccesibles. Por eso sus palabras adquieren todavía más la categoría de insulto y de bofetada en la cara y en la inteligencia a los españoles.

Este artículo de Miguel Ángel Cerdán ha sido publicado en la versión impresa de El Mundo de Castellón.

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