Asesinato demográfico (II)

Miguel Ángel Cerdán. Profesor de Secundaria. Castellón. Fed. Valenciana de ALTER.
Miguel Ángel Cerdán. Profesor de Educación Secundaria.
Castellón. Fed. Valenciana de ALTER.

La semana pasada vimos cómo desde los años setenta del pasado siglo se desplomó la tasa de natalidad y el índice de fecundidad de nuestro país, cómo apenas tuvo un levísimo repunte en los primeros años de este siglo merced fundamentalmente a las costumbres natalistas del aporte inmigratorio, y cómo debido a la crisis han vuelto a caer ambos índices.
Las consecuencias de lo pasado son tremendas. Así, según las proyecciones de población realizadas por el Instituto Nacional de Estadística, nuestro país perderá una décima parte de su población en 40 años, y desde el año 2018 habrá un crecimiento vegetativo negativo al haber más defunciones que nacimientos. Como consecuencia de ello, el 37 % de la población española, es decir uno de cada tres españoles, será mayor de 64 años en el año 2052. Al mismo tiempo, por el envejecimiento brutal de la población, las cohortes demográficas que se sitúan entre 16 y 64 años perderán un 32 % de personas respecto a la actualidad. Éstas son las proyecciones del INE, que se basan en las variables más optimistas, pues calcula un índice de fecundidad medio de 1,5 hijos por mujer cuando ahora mismo apenas pasa de 1,3 hijos.
No hace falta incidir demasiado en el resultado económico y social que se derivará de esta situación demográfica, de este “asesinato demográfico” practicado sistemáticamente por nuestras élites extractivas. Y es que conviene recordar que el índice de fecundidad en Francia es de 2 hijos por mujer, y en Noruega de 1,98 hijos por fémina. Ello es debido a las amplias ayudas a la familia, a la natalidad, practicadas en Europa. Y es que, por ejemplo, en Europa cuatro de cada cinco familias reciben una ayuda directa por hijo, ayuda que se sitúa en 164 euros por hijo en Alemania, 166 euros en Irlanda o 145 en Francia a partir del segundo. ¿Y en España? En España la nada más absoluta. Ni en ayudas directas ni indirectas. Así, según el Instituto de la Familia, España ocupa el puesto 25 de la Unión Europea en ayudas a familias con hijos, ya sea para material escolar, ayudas a guarderías o flexibilidad laboral. Esta es la triste realidad de nuestro país, fruto de unas élites extractivas especializadas en esquilmar nuestro país, directa e indirectamente. Y ahora, o podemos resignarnos o podemos de una vez hacer que las cosas cambien.

Este artículo de Miguel Ángel Cerdán ha sido publicado en la versión impresa de El Mundo de Castellón.

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