Con el PAR NO

Miguel Aso Solans

Exdiputado aragonés.

Secretario de Organización ALTER ARAGÓN

Resulta cuanto menos curioso leer de organizaciones de la izquierda, a la izquierda del PSOE, que visto el resultado electoral se debe estudiar la entrada en un posible gobierno de Aragón con el PAR. El principal argumento es parar a Vox, algo que a mi juicio no puede justificarlo todo. La izquierda aragonesa, a la izquierda del PSOE, tuvo una oportunidad histórica durante este mandato para cambiar desde el gobierno el estado de las cosas y la tuvo porque la suma de diputados de Podemos, CHA e IU era casi igual que el número de diputados del PSOE en la Aljafería. Pese a ello, sólo CHA entró en gobierno. Podemos, con 14 diputados, pasó por toda clase de posiciones, desde pedir al PSOE la Presidencia del Gobierno de Aragón (palabras de Echenique tras las elecciones), pasando por no querer entrar pero sí negociar presupuestos, a ni siquiera negociar con los socialistas los presupuestos de 2019, algo a lo que se comprometían tras designarse a Violeta Barba para la presidencia de las Cortes.

Por su parte, IU, pensó que lo mejor era hacer lo que hiciera Podemos, y entrar en el Gobierno era poco menos que venderse, por lo que cualquier posición que defendiera esto era automáticamente silenciada. A fin de cuentas, había que seguir de cerca lo que Podemos decidiera, era para no pocos el delantero a marcar.  Pues bien, dicho esto y encontrándose hoy la Comunidad Autónoma sin presupuestos, porque así lo han querido las mentes de la izquierda aragonesa, hoy veo que se justifica entrar en el gobierno nada más y nada menos que con el PAR, un partido que no es nuevo en la gestión aragonesa, que gobernó muchos años con el PSOE y del que tenemos abundantes casos dignos de no olvidar antes de querer aliarse con él.

Ese Partido Aragonés (PAR) que aporta, entre otros méritos, en su expediente de gobierno: la creación del ICA (Impuesto de Contaminación de Aguas), el Plan de Saneamiento y Depuración, la Gestión del Instituto Aragonés del Agua, la privatización de carreteras (Plan Red), el uso partidista de empresas públicas como Sodemasa, el poner la soberanía del pueblo aragonés al servicio de la mafia del juego con Gran Scala, proyectos como PLAZA, el aumento de la concertada en educación y de la privatización en la sanidad, la paralización de espacios protegidos como Sobrepuerto o el parque natural de Monegros, la supresión del Consejo Aragonés de la Juventud, la práctica supresión del Impuesto de Sucesiones, el apoyo a la Travesía Central de los Pirineos, la defensa de la Custodia Compartida Impuesta, la sociedad pública Ciudad del Motor o las macroampliaciones de pistas de esquí.

En definitiva, uno puede entender que desde la izquierda se apoye una investidura de un candidato socialista, incluso aunque este tenga un acuerdo de mínimos para la investidura con el PAR, tampoco estamos para muchas exigencias. Pero una cosa es eso, y otra meterse en un Gobierno con quien en modo alguno ha demostrado querer cambiar el estado de las cosas, más bien lo contrario, por lo que la entrada en ese gobierno sólo puede entenderse en clave de intereses de partido.

La oportunidad de trabajar y hacer política para el cambio desde el gobierno fue en la legislatura aún hoy por finalizar. A partir de la constitución de las nuevas Cortes y el inicio de una nueva legislatura, toca hacer una oposición firme pero constructiva, liderar y forzar políticas de izquierdas en la medida de las posibilidades, no permitir ningún retroceso alcanzado y construir un espacio de encuentro y trabajo común entre las fuerzas a la izquierda del PSOE.


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