Consejos doy que para mi no quiero o cómo volver al punto de partida

Javier Sola Secretario General de # SOMOS y de ALTERNATIVA REPUBLICANA-ARAGÓN.

Una vez más, las fuerzas más oscuras y reaccionarias de este país se confabulan para dar un nuevo golpe de estado, porque ¿qué es la proclamación de un nuevo jefe de estado sin la opinión, ni el beneplácito del pueblo, sino un golpe de estado?.
Es la salida natural de aquellos a los que se les llena la boca con la palabra democracia, pero luego acusan de filoterroristas a quienes reclaman la participación democrática de los ciudadanos en la toma de decisiones.
Cuando se dan cuenta de que se les estrecha el margen de actuación, estos titiriteros, estos trileros de la política, lejos de aceptar las nuevas realidades que se van generando, gracias a unas políticas totalmente antisociales y a la respuesta ciudadana, no solamente en la calle, sino también en las urnas, van cambiando constantemente las reglas del juego para tener siempre el mazo y repartir las cartas a su antojo.
Ahora toca un relevo al frente de la Jefatura del Estado, que como no, no va a contar con la aprobación del pueblo. ¿Cómo iba a ser de otra manera, tratándose de una monarquía?.
Es la aplicación del darwinismo político, cuya máxima es la de “no sobrevive el más fuerte, si no el que mejor se adapta”, y si además, ponen las reglas y deciden quien juega y quien no, en definitiva, tienen los medios para esa adaptación, sus posibilidades aumentan considerablemente.
Este ejercicio del trapecio realizado al más puro estilo kafkiano por la clase política, obedece precisamente a esto, al hecho de que su caminar en las alturas es cada vez más dificultoso y esto ha sido gracias a la intensificación de las movilizaciones y gracias a la respuesta en las urnas, (los resultados en las europeas, les ha puesto, muy, pero que muy nerviosos). Se dan cuenta de que se les están acabado el chollo.
Pero que están preparando algo más, es evidente. Las señales son claras: se habla de Gobierno de Concentración Nacional o Gran Pacto de Estado entre PP y PSOE, (los de siempre), se rumorea que el ejercito está preparando una “visita” a Catalunya antes del referéndum de noviembre, ahora lo del relevo en la más alta “dignidad” política del estado y más que va a ver.
Demasiados movimientos políticos para ser una simple coincidencia.
España es un país de tradición golpista, la historia lo demuestra; si nos remitimos solamente al siglo XX, tenemos el de Primo de Rivera en el 23, la Sanjurjada del 32, el del 36, (para qué hablar), el heredero de este, el del 75 (este al menos trataron de disimularlo con un referéndum en 1978, cuyo objetivo final fue colarnos la Monarquía y un continuismo político que perdura hoy en día), el del 81… y así llegamos al día de hoy, concretamente al 18 de junio, cuando el rey sancionará el texto de la Ley Orgánica de Abdicación, (menos mal que esta ha sido en junio y no en julio), y al día siguiente, el de la entronización del nuevo monarca, en un nuevo ejercicio de equilibrio político, en el que solo se va a tener en cuenta a los marionetistas que manejan los hilos, que ayer se llamaban de todo, que hoy cierran filas para mantener sus privilegios en la llamada “Segunda Transición” y que mañana volverán a interpretar sus respectivos papeles, poniéndose a parir, y escenificando salud democrática.
Como ya se dijo en el 75, dejaron todo atado y bien atado, y ahora pretenden hacerlo de nuevo, es decir, más continuismo y adaptación darwinista.
Así pues, ¿legitimidad política?. Ninguna, este país la perdió en 1936 y no la ha vuelto a recuperar.
¿Cual es la respuesta que hay que dar?.
Si PP y PSOE plantean un Gran Pacto de Estado, la Izquierda de este país, (la de verdad, porque la mujer del César, además de ser honrada, ha de parecerlo), debe de plantear también un Gran Pacto Político para presentar un frente común, que aborde temas inmediatos y las propuestas que la ciudadanía demanda, sin protagonismos y en pie de igualdad.
Todos a una como Fuenteovejuna; ha llegado el momento.
Tenemos dos oportunidades históricas, una el año que viene, (elecciones autonómicas y municipales), y sobre todo las generales de 2016. Ese ha de ser el punto de inflexión, ya que ha de ser la fecha tope de caducidad que hemos de poner a este sistema.
Tenemos una ventaja, dos años de trabajo, durante los cuales se ha de forjar la Gran Alianza Rebelde, que destruya la Estrella de la Muerte (no lo he podido evitar), e instaurar la República; solo así devolveremos la legitimidad a un país en permanente estado de luto.
Así que manos a la obra, y a por ellos, que son pocos y cobardes (lo están demostrando).
Salud y República (por supuesto)