Día de Europa: Una alternativa en clave republicana

Hace tres años, Alternativa Republicana comparecía en las elecciones europeas con un programa que ofrecía propuestas viables ante los retos que tiene que afrontar el continente. Esas alternativas siguen hoy plenamente vigentes.

El Día de Europa celebra cada 9 de mayo la paz y la unidad del continente. La fecha es el aniversario de la histórica declaración de Schuman . En un discurso pronunciado en París en 1950, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, expuso su idea de una nueva forma de cooperación política que hiciera impensable un conflicto bélico entre las naciones europeas.

Por este motivo, difundimos hoy la intervención de Ramón García, Secretario de Comunicación de Alternativa Republicana en el debate “¿Se abren o se cierran oportunidades para el cambio en Europa?” abierto por el diario Público.


Alternativa para Europa en perspectiva republicana.

Ramón García Hernández Secretario de Comunicación de Alternativa Republicana

Es hora de abrir los ojos: esta crisis no es sólo una crisis financiera. Es sobre todo una crisis económica y de gobernanza, que refleja la ausencia de una política económica a nivel de la UE y la falta de regulación del mercado.

La verdadera respuesta a todos estos problemas será, ante todo, política: nuevo orden económico mundial y una Europa federal.

Somos europeístas, pero no es aceptable la deriva neoliberal que impone injustas e insostenibles restricciones sociales a los Estados. No creemos en la existencia de una moneda única sin una política económica y fiscal única y avalada por la voluntad de los pueblos europeos.

La respuesta a la crisis pasa, no por acuerdos o por los planes financieros provisionales de austeridad nacional, sino por una solidaridad institucional, un marco comunitario para los presupuestos nacionales y las políticas de estímulo consistentes, adoptándose estas a escala europea.

Hemos creado el euro, pero no supimos darnos una política económica común, que era el corolario esencial. El ceder una parte de nuestra soberanía, no nos ha permitido desarrollar una política monetaria independiente administrada por el Banco Central Europeo, y si, veinte y siete inconsistentes políticas fiscales, donde cada uno quería tomar ventaja de la estabilidad del euro para quedar exentos de la necesidad de controlar el gasto.

Esta dispersión del poder económico en Europa es el pecado original de la zona euro. Es el principal fallo en el que se afianzan hoy los enemigos de la Unión tanto especuladores financieros como los antieuropeistas oportunistas. Y como no hemos resuelto el problema de la construcción de una política económica real, se seguirán presionando los mercados financieros y serán fatales las consecuencias del estancamiento económico.

Queda poco tiempo para dibujar las consecuencias de la verdadera naturaleza de esta crisis: debemos demostrar que Europa está dispuesta a iniciar conversaciones para lograr una política económica rápida y dinámica, que nos permita actuar tanto sobre políticas fiscales de los Estados, como sobre la política monetaria de la zona euro, lo que significa la creación de mecanismos de coordinación con el Banco Central Europeo y a cuestionar su independencia frente a las políticas económicas del neoliberalismo, como hasta ahora.

Proponemos dotar a Europa de herramientas que supongan el fortalecimiento de los medios económicos, que puedan conducir a corto plazo a la salida de la crisis y a la creación de una Europa de los ciudadanos:

-Establecimiento de un gobierno económico europeo que permita la recuperación del control de la política monetaria al Banco Central Europeo.
-La posibilidad de que la Unión Europea pueda emitir bonos a través del Banco Central Europeo para reducir la deuda soberana de los estados frente a la crisis.
Aumentar el presupuesto de la Unión en políticas de estímulo a nivel europeo (Incluye la realización de grandes proyectos para reducir de los desequilibrios entre las regiones y las políticas comunes en la investigación).
– La creación de un fondo para el desarrollo y la inversión, a través de la emisión de bonos convertibles europeos, en apoyo a las empresas más innovadoras en los sectores más respetuosa con el medio ambiente para crear más puestos de trabajo.
– La armonización de la base imponible sobre la a las empresas para limitar la competencia fiscal entre países europeos, que es el responsable del 80% de los traslados de las empresas a terceros países.
– Un impuesto a las transacciones financieras de la deuda soberana en todo el continente.
– La creación de una agencia de calificación pública europea. Esta agencia será independiente y tendrá una experiencia financiera. También promoverá un nuevo modelo de crecimiento con indicadores del desarrollo teniendo en cuenta criterios económicos, sociales y medioambientales: hay que acostumbrarse a la idea de que un modelo de sociedad se mide en primer lugar por el bienestar que esta proporciona a sus ciudadanos.

El restablecimiento económico de Europa conducirá necesariamente a la cuestión de una Europa federal, consecuencia lógica y natural de sesenta años de integración europea.

Debemos dejar de ser un mero espacio de la desregulación y la competitivo y emerger como un poder político en defensa de unos valores compartidos y un modelo social diferente. Queremos una Europa que proteja los derechos de los ciudadanos y contribuya a la aparición de un mundo multipolar.

Esto significa darle un proyecto político, que le proporcione nuevos poderes y democratice sus instituciones.


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