Día de la Constitución… Republicana

Ramón García Hernández. Secretario de Comunicación de Alternativa Republicana.

Ramón García Hernández.

Secretario de Comunicación de Alternativa Republicana.

“España es una República democrática de trabajadores de toda la clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia”

Artículo 1 de la Constitución de la II República Española.

Un año más hemos disfrutado de los fastos conmemorativos de la Constitución de 1978. Una ocasión más para el autobombo del declinante régimen postfranquista. ¡Qué bien lo hemos hechos todos empezando por el visionario Juan Carlos de Borbón, padre del actual monarca! Consenso, transición, pactos,… No se pudo hacer mejor, es lo que nos vienen a decir.

Parece ser, según la visión de los exegetas del régimen, que con la Constitución de 1978 se hizo exactamente lo que quería el pueblo español en general. No se fue más allá para no molestar a media España ni se quedó demasiado corta para no molestar a la otra media.

A mi modo de entender se produjo lo que lleva pasando desde 1812 en este sufrido país: Al final siempre se sacrifica a la España del progreso, la que quiere cambios profundos para que se tengan en cuenta los intereses de todos y no de unos pocos que quieren que todo siga igual bajo su yugo. A veces se ha hecho con formas más suaves y en otras ocasiones mediante la violencia y la represión.

constitución1931

No obstante, mi propósito en estas líneas es comentar brevemente “otro” Día de la Constitución. El 9 de diciembre de 1931 las Cortes aprobaban la Constitución de la Segunda República Española. Apenas habían transcurrido 8 meses desde la proclamación del nuevo régimen. El 28 de junio comenzaban sus trabajos las Cortes Constituyentes; basándose en un primer borrador elaborado por una Comisión encabezada por el magnífico jurista Jiménez de Asúa.

La Constitución de la Segunda República supone un avance notable en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos (casi un tercio de su articulado a recoger y proteger los derechos y libertades individuales y sociales). Amplia el derecho de sufragio activo y pasivo a los ciudadanos de ambos sexos mayores de 23 años (por primera vez en la Historia de España, las mujeres pueden votar). El poder de hacer las leyes reside en el pueblo español, a través de un órgano unicameral que recibió la denominación de Cortes o Congreso de los Diputados y, sobre todo, establece que el Jefe del Estado sería en adelante elegido por un colegio compuesto por Diputados y compromisarios, los que a su vez eran nombrados en elecciones generales.

Asimismo se abordó la cuestión territorial mediante el concepto de Estado integral. El Estado se organiza en municipios, los cuales están agrupados en provincias. Las provincias se pueden organizar en regiones autónomas. Bajo este procedimiento se constituyeron como regiones autónomas Cataluña (1932) y el País Vasco (1936). En Galicia fue aceptada la propuesta por plebiscito en 1936 pero su ratificación por las Cortes quedo interrumpida por el comienzo de la Guerra Civil.

También se abordó la difícil cuestión de la separación de la Iglesia y el Estado desde una visión laicista que se proponía la desaparición de cualquier influencia de la religión en el poder político.

Según muchos constitucionalistas se trata de una de las mejores Constituciones de la época en cuanto a su sistemática, redacción y reconocimiento de derechos y libertades, en unas circunstancias históricas verdaderamente complicadas. De hecho, las élites económicas y sociales de raiz conservadora junto con una Iglesia reaccionaria buscaron desde el primer momento que la Constitución republicana no pudiese desarrollarse. Ya sabemos como consiguieron sus objetivos.

Sirva este texto como modesto homenaje a todos los que hicieron posible una Constitución que permitió a los españoles elegir a su Jefe del Estado. Algunos españoles en el año 2014 llevamos esperando décadas para alcanzar ese derecho.

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