En memoria de la democracia, asesinada por el artículo 135 de la Constitución el 23 de agosto de 2011

Manifiesto de la campaña ciudadana #10añosdeCrisisEstafa que apoyamos desde Alternativa Republicana.

23 de agosto a las 12h en la Plaza de las Cortes requiem por la #DemocraciaEnCrisis asesinada por la modificación del #Artículo135 de la Constitución.

Diez años después del colapso de Lehman Brothers, es hora de contar la historia de la crisis financiera mundial desde la perspectiva de la gente y de proponer soluciones comunes positivas para dar prioridad al interés público en el futuro. Lehman Brothers se convirtió en un símbolo inolvidable del fracaso de un sistema financiero desregulado, liberalizado e interconectado. El colapso fue el punto de inflexión de una crisis económica y financiera que provocó que millones de personas perdieran sus empleos, sus casas y su acceso a la protección social, como prestaciones de desempleo decentes, pensiones y atención de la salud.

Las negligentes estrategias, y la irresponsabilidad hacia la sociedad mostrada por las corporaciones financieras, fueron puestas en evidencia, al igual que la pasividad o complicidad de los políticos en los años anteriores a la crisis. A las grandes corporaciones financieras se les permitió dirigir los mercados – y el precio fue la catástrofe.
Esas mismas élites financieras y políticas planearon soluciones para salvar el sistema sin asumir ninguna responsabilidad, y cargaron sobre las espaldas de la ciudadanía el pago de sus fracasos.

En ese camino, el día 23 de agosto de 2011, un pacto entre el Presidente de Gobierno el Sr. Rodríguez Zapatero y el jefe de la oposición Sr. Rajoy, permitió una reforma de urgencia del artículo 135 de la Constitución Española, poniendo como prioridad el pago de la deuda frente a cualquier otro gasto del Estado.
Desde ese momento la democracia y el estado social quedaron masacrados. Los derechos de los acreedores a cobrar su deuda subordinan cualquier otro derecho recogido en la constitución como la sanidad, educación, pensiones o vivienda.

La modificación del artículo 135 de la constitución, y las consiguientes normas desarrolladas para contener el déficit presupuestario, no ha servido para que la deuda disminuya, muy al contrario, la deuda ha crecido hasta llegar al 100% del PIB. Y parte de esa deuda es a causa de un rescate bancario en el que el Estado Español ha perdido ya 60.000 millones de euros.

La democracia se ha visto deteriorada con la intervención por parte del gobierno central de capacidad de gestión de los municipios y comunidades autónomas,poniendo un equilibrio presupuestario más allá del simple pago de la deuda, que limita el gasto social y el desarrollo e inversión en políticas alternativas, el seguimiento a rajatabla de las mal llamadas normas de austeridad.

Y mientras que los grandes bancos y corporaciones disfrutan de grandes beneficios gracias a los costes de financiación bajos, ayuntamientos, comunidades autónomas y la gente pagan intereses desmesurados, y el artículo 135 hace que se destina menos dinero a inversiones en infraestructuras, servicios públicos, protección del medio ambiente y erradicación de la pobreza.

La aplicación del artículo 135, deja a la democracia y a la ciudadanía indefensa frente a unas reglas de mercado cada vez más descontroladas. La privatización de lo público, servicios, viviendas y empresas, corresponde a una estrategia neoliberal de apropiarse de nuestros derechos.

Ahora, con motivo del décimo aniversario de la crisis financiera, y siete años después de la modificación del artículo 135 hacemos un llamamiento a la acción. El aniversario es una oportunidad para crear un nuevo espacio de debate público sobre las causas profundas de la crisis y el futuro de las finanzas. Es una oportunidad para mostrar nuestra “furia dignificante”: necesitamos una solución socialmente justa a la deuda existente y debemos adoptar una postura de cara al futuro. No pagaremos deudas ilegítimas ni ahora ni en el futuro. Exigimos que los bancos y las finanzas sirvan a la sociedad.y para ello, necesitamos también un potente sector de banca pública. En 2018, comenzaremos el difícil proceso de poner las finanzas bajo control democrático.

Para ello es primordial la eliminación de la reforma del artículo 135 de la Constitución y la derogación de las leyes que lo desarrollan. La Constitución tiene que servir a la mayoría de la sociedad y no a las élites financieras.

Tenemos que desmantelar los grandes bancos, acabar con la especulación inútil, introducir una fiscalidad efectiva y justa del sector financiero y emprender inversiones públicas en servicios e infraestructuras que mejoren la vida y creen puestos de trabajo para muchos. Debemos transformar el sistema financiero para que haga inversiones productivas en lugar de alimentar burbujas especulativas.Nos oponemos al enorme impacto negativo de los mercados financieros a corto plazo, que alimentan la desigualdad social, la pobreza, la escasez de servicios públicos y el cambio climático.

Adoptamos una nueva forma de producir y compartir recursos y riqueza. Empezaremos a tomar el control democrático uniendo fuerzas con diferentes personas y grupos que se ven afectados por el impacto negativo de las finanzas en la sociedad. Como prioridad, tenemos que presionar para que se adopten medidas y normas políticas que pongan fin a la era de la financiarización, en la que la sociedad está dominada por la lógica depredadora de los bancos y de los mercados financieros. Las grandes finanzas son poderosas, pero si nos unimos podemos formar parte de la indispensable acción política.

Necesitamos que los colectivos ciudadanos se unan a nuestra campaña y conviertan el año 2018 en un punto de inflexión, de modo que los próximos 10 años sean finalmente el momento en que asumamos el control de las finanzas.