España: Democrática y laica

Alfonso J.Vázquez Vaamonde. ALTER Madrid.

Acabo de leer el manifiesto del laicismo en la escuela pública de la República de Francia. Una vez más hay que reconocer que los franceses son gente racional, no en vano alumbraron a Descartes – al que se le considera el paradigma – sino que fueron ellos los que alumbraron el siglo de las luces. Allí surgió la quintaesencia de la racionalidad de la que floreció y dio un fruto insuperable: la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (mujer o varón) y del Ciudadano (que por supuesto incluye a la ciudadana).
Excusándome por la ¿impertinencia? de querer mejorar su texto, me animo a modificar algunas expresiones que creo que enriquecen la claridad del mensaje, aplicándolas a nuestro país, como es natural, en la confianza en que pronto recupere la democracia robada
1. España es una República indivisible, laica, democrática y social que impulsa todas las manifestaciones racionales y respeta todas las creencias, salvo las que atenten contra la racionalidad, y prohíbe el ejercicio de actos que, tipificados en la ley, generen daños a terceros
2. La República Democrática de España es laica y racional. Por ello, al ser irracionales las creencias en extraterrestres, no forma parte de su competencia, recíprocamente, no reconoce a ningún extraterrestre competencia para intervenir en la gestión del Estado.
3. El laicismo que promueve la racionalidad, garantiza la libertad de pensamiento, sea racional o irracional, y por ello reconoce la libertad de creer en los extraterrestres que se quiera.
4. El laicismo, que protege el ejercicio de la ciudadanía, concilia la libertad de cada ciudadano con la igualdad y la fraternidad, que son los tres valores éticos que la fundamentan.
5. La República Democrática de España garantiza el respeto a sus principios de racionalidad en las escuelas financiadas con recursos públicos y en todas las que emitan títulos reconocidos por el Estado.
6. El laicismo en la escuela garantiza que los alumnos menores de edad estén en condiciones de forjar su propia personalidad, para lo cual se les protege de todo proselitismo y presión ideológica que les impida hacer su libre elección.
7. Todos los estudiantes tienen garantizado el acceso a una cultura común y compartida.
8. La Carta del Laicismo asegura también la libertad de expresión de los alumnos.
9. Asimismo, garantiza el rechazo de la violencia y de discriminaciones de todo tipo, así como la igualdad entre niñas y niños.
10. El personal escolar, docente o no, está obligado a transmitir a los alumnos el sentido y los valores del laicismo.
11. Los profesores tienen el deber de ser estrictamente neutrales en su docencia, dentro del respeto constitucional a la libertad de cátedra, que respetará la racionalidad de los contenidos que expongan.
12. Los alumnos no pueden invocar una convicción ideológica irracional – sea terrestre o extraterrestre – para rechazar ninguna cuestión o contenido del programa docente.
13. Nadie puede rechazar las reglas de la escuela de la República invocando su pertenencia a grupos ideológicos, sean sus fundamentos de origen terrestre o extraterrestre.
14. El derecho a no ser preguntado por las propias creencias e ideologías, por ser parte de la intimidad protegida por las leyes, implica la obligación de no hacer ostentación de esas creencias o ideologías dentro del ámbito escolar.
15. Con sus reflexiones y actividades racionales, los alumnos contribuyen a dar vida a la laicidad en el seno de su centro escolar.

La reflexión nuestra de cada día.

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