Homenaje al Alcalde republicano de Salamanca Casto Prieto

Se realizó el pasado sábado, convocado por Alternativa Republicana, con motivo del 79º aniversario de su asesinato, que se cumple el 29 de julio.

El acto tuvo lugar en la plaza que lleva el nombre del Alcalde Casto Prieto, donde desde 2012 figura una placa que recuerda su figura junto con la de otros tres concejales de la corporación municipal, también víctimas mortales de la represión franquista: Manuel de Alba Ratero, Luis Maldonado Bomati y Casimiro Paredes Mier.

Contó con la presencia de Ana Alonso, sobrina de Casto Prieto. Asistieron asimismo representantes de Salamanca Memoria y Justicia, Partido Socialista Obrero Español y Foro Por la Memoria. A todos ellos queremos expresar nuestro agradecimiento.

Momento de la ofrenda floral, realizada por el Secretario de la Agrupación Provincial Manuel Benito.
Momento de la ofrenda floral, realizada por el Secretario de la Agrupación Provincial Manuel Benito.

Repercusión en los medios:

VIDEO. Informativo de RTVCyL

Album fotografico en la página de Facebook de Alternativa Republicana Salamanca

INTERVENCIÓN DE ALTERNATIVA REPUBLICANA:

El próximo 29 de julio se cumplen 79 años del asesinato de Casto Prieto, médico, alcalde de Salamanca durante la II República y Diputado en las Cortes por Izquierda Republicana. Casto Prieto había sido detenido pocos días antes y conducido a la prisión provincial de Salamanca. Elementos fascistas de Valladolid se lo llevaron junto al diputado socialista José Andrés y Manso y asesinaron a ambos en el monte de La Orbada.

Tuvieron que pasar más de 76 años para que en septiembre de 2012 Casto Prieto recibiera el merecido homenaje tanto tiempo pospuesto como alcalde de la ciudad de Salamanca. Desde entonces, en esta plaza que lleva su nombre se ubica una placa conmemorativa que le reconoce junto con otros tres concejales de la Corporación municipal republicana: Manuel de Alba Ratero, Luis Maldonado Bomati y Casimiro Paredes Mier.

El recuerdo y conmemoración que hoy realizamos no nos impide otras reflexiones de fondo que desde Alternativa Republicana queremos compartir.

Si hubo que esperar décadas a este modestísimo reconocimiento a Casto Prieto y tantos otros que defendieron la legalidad republicana en Salamanca y su provincia, también hay que decir que desde hace décadas nos insulta y humilla la presencia del dictador Francisco Franco en la Plaza Mayor, nuestro espacio común de convivencia. A ello se une una reproducción de dicho medallón en un mural situado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. No se puede tributar un completo homenaje a los que dieron su vida en defensa de la libertad y la democracia si mantenemos simbología del régimen que acabo con la vida de todos ellos.

Pero más allá de estas agresiones materiales que salpican nuestro país debemos que hacer hincapié en la pervivencia de la dictadura en el entramado de poder que padecemos los ciudadanos desde la muerte física del dictador.

El escritor y periodista Suso del Toro analizaba certeramente esta pervivencia en uno de sus artículos.

En este sentido decía: “Me pregunto de donde viene esa falta de vergüenza, cuál es su origen, y creo que se trata de algo muy simple y evidente aunque todos estos años pasados hemos preferido no verlo: ganaron la guerra, el estado es suyo y nosotros somos su botín. Parece exagerado y difícil de creer pero con el franquismo y su continuidad sucede lo que se le atribuye al diablo, su mejor truco es hacer creer que no existe.”

Como bien sabemos y soportamos a diario, los herederos de los “vencedores” quieren dejar bien claro quien ganó y para qué y lo hacen de forma cada vez más desvergonzada: Hemos ganado para dejar la educación pública absolutamente degradada de forma que se beneficia a la enseñanza privada religiosa sufragada con fondos públicos y, por supuesto, la religión vuelve a entrar en las aulas con todos los honores violentando la libertad de conciencia; hemos ganado para que la sanidad pública termine siendo un reducto de semibeneficencia donde va el que no se puede permitir otra cosa, hemos ganado para tener unos empleados públicos subyugados y despreciados, hemos ganado para que los servicios sociales sean una cuestión de caridad, hemos ganado para que el parlamento carezca de vida democrática real, hemos ganado para que la judicatura sea nuestra, hemos ganado para que los empresarios afines hagan negocio con las obras y los servicios públicos mientras deslizan sobres repletos de dinero, hemos ganado para favorecer con amnistías fiscales a nuestros amigos, hemos ganado para tener unos medios de comunicación afines y sometidos al dictado de nuestra conveniencia, hemos ganado para amordazar los derechos y libertades fundamentales de la ciudadanía, hemos ganado para modificar la legislación electoral a nuestro antojo, hemos ganado para tener como jefe del Estado a uno de los nuestros restaurando la dinastía borbónica con barniz de monarquía parlamentaria,…

Hay que demostrarles día tras día que no van a ganar, que vamos a socavar su poder con constancia y trabajo, con nuestras ideas y nuestras propuestas, con protestas, con movilizaciones. No nos van a callar y llegará el momento en el que tengamos el país que nos merecemos: La III República Española, no la que nos arrebataron hace 79 años mediante la violencia asesina sino que la que construimos cada día desde organizaciones y personas a título individual que decimos: No habéis ganado.

No obstante, esta fecha es también buen momento para reivindicar la dignidad y la honestidad de actividad política en estos tiempos, en los que, debido a los penosos ejemplos que a diario conocemos a través de los medios la valoración de los políticos está en niveles ínfimos.

Pese a ello, muchas personas, al igual que lo hiciera Casto Prieto, dedican gran parte de su tiempo y energías al ejercicio honesto de la actividad política en defensa de los intereses de la comunidad a la que pertenecen sin perseguir oscuros anhelos personales y materiales. Son los dignos continuadores del legado de los que hoy son objeto de nuestro homenaje.

Cuando, en ocasiones, sobreviene el cansancio y el desaliento porque todo va despacio o porque parece que no somos escuchados, no nos olvidemos que otros dieron mucho más que tiempo y esfuerzo: Dieron su libertad y su vida.

En la ciudad de A Coruña, en el campo da Rata, lugar donde fueron asesinados muchos defensores de la causa republicana, un bello monumento les recuerda. Figuran en él estas palabras:

“INMOLADOS EN ESTOS CAMPOS FRENTE AL MAR TENEBROSO POR AMAR CAUSAS JUSTAS”

Todos los que amamos las causas justas debemos estar comprometidos en que estas triunfen por encima de los obstáculos que se nos interpongan por más altos que estos sean. Nos lo debemos a nosotros mismos, a los que nos sucederán en el futuro y será el mejor homenaje que podamos tributar a los que nos precedieron.

Muchas gracias. Salud y República.

Un comentario a Homenaje al Alcalde republicano de Salamanca Casto Prieto

  1. El alcalde de Salamanca, Casto Prieto, fue asesinado vilmente por los fascistas a los pocos días del golpe de Franco. Fue un alcalde republicano, y por lo tanto uno de los verdaderos precedentes de la democracia en España, y por ello hay que reivindicarlo. Cometió un error tremendo en los primeros días del golpe de los criminales franquistas. El 18 de julio de 1936, obreros de la UGT y de la CNT acudieron al ayuntamiento a pedir armas con las que hacer frente a los golpistas, que en aquel momento estaban encerrados en su cuartel en Salamanca esperando acontecimientos. El alcalde Casto Prieto, que no comprendía ni de lejos lo que estaba ocurriendo, contestó a los obreros que no les daría armas para no contribuir a un conflicto sangriento. El 19 de julio, los militares salieron de su cuartel de Salamanca y empezaron a hacer una batida: mataron a algunas personas y detuvieron a varias. Los días que siguieron Salamanca fue escenario de lo que los fascistas habían planificado para toda España: detuvieron a centenares de personas y asesinaron a la mayoría. El alcalde Casto Prieto fue secuestrado por falangistas y asesinado en una carretera. Entonces como ahora, las oligarquías tenían perfectamente planeado lo que harían en caso de que el pueblo se defendiera de los abusos cometidos contra él. Los republicanos pecaron de ignorancia y de incapacidad para comprender lo que tenían delante de ellos.

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