La República está en las urnas (I)

Joaquín Ortiz. Secretario de Organización. ALTER Madrid.
Joaquín Ortiz. Secretario de Organización. ALTER Madrid.

Ninguna huelga, ninguna manifestación puede cambiar las decisiones que se tomen en Bruselas, pues, estas, vienen de otro lugar: el lugar en donde está el poder económico y por tanto el poder político.

Las movilizaciones son buenas. Son protestas, son luchas, sirven para hacer ver el descontento, para crear conciencia de los problemas existentes y para demostrar la fuerza que se tiene frente al poder, así como para templarse, pero sin una alternativa y desenlace político siempre se pierden.

Las huelgas, cuando son laborales, sirven para la negociación de un convenio, para presionar a un empresa a que ceda en esta o aquella reivindicación, las manifestaciones sirven para hacer visible la fuerza de los trabajadores. Sólo para eso.

En los últimos tiempos estamos acostumbrados a tener noticias de huelgas y manifestaciones cuando se cierra una empresa, cuando hay un ERE en marcha, sin embargo, en muy pocos casos, por no decir ninguno, hemos visto que la empresa  o el centro de trabajo diera marcha atrás en el cierre de la empresa por la fuerza de una huelga o por la presión de una manifestación. Todo lo más la empresa ha suavizado las condiciones del cierre.

También hemos visto en los últimos tiempos, sobre todo a partir del 15 M en España y de las primaveras árabes, estas últimas con cientos de muertos, que la mayoría de esas movilizaciones, muy masivas en ciertos momentos en algunos países, han servido de bien poco. Los Hermanos Musulmanes en Egipto participaron en las movilizaciones que echaron a Mubarak, pero donde obtuvieron el poder fue en las urnas y aún así, tampoco les a servido de nada, pues, al igual que Hitler, pretendieron hacer una revolución islamista, contraria a una gran parte de los deseos democráticos del pueblo egipcio, pero sobre todo contraria a los intereses de Israel y Estados Unidos, aprovechando su triunfo electoral y al final, el ejército ha vuelto al poder, con una represión bestial. Un ejercito que lo que realmente defiende son los intereses del imperialismo  norteamericano.

Otro ejemplo es el griego, aunque con otro desenlace. En Grecia, las movilizaciones contra los deseos de la troika fueron enormes. De aquellas movilizaciones, nació la esperanza de un gobierno al servicio de los trabajadores de todas clases: Syriza. La traición del Partido Socialista Griego, ha hecho posible que la derecha, tan extrema en Grecia como en España, lleve a buen puerto la política que el poder económico les dicta a través de Merkel, pero la gran victoria de Syriza, da esperanzas de que en próximas elecciones se pueda formar un gobierno de izquierdas que no esté al servicio de la oligarquía griega y los intereses imperialistas sino de una nueva república al servicio de la ciudadanía.

Nada habrá sin la República.

Idea Republicana es el blog personal de nuestro compañero Joaquín Ortiz.

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