La República, más necesaria cada día.

Manifiesto de Alternativa Republicana con motivo del 14 de abril.

87º aniversario de la proclamación de la II República Española.

Asistimos desde hace varios años a un deterioro acelerado de la situación política, social y económica del país sin que desde las instituciones que lo rigen haya una reacción decidida para revertir el proceso. Es evidente que todo el entramado de poder que subyace en el actual régimen político heredero de la dictadura franquista está implosionando de forma lenta pero inexorable.

Los escándalos de corrupción con infinitas ramificaciones han dejado al partido en el gobierno sin ningún tipo de capacidad de ejercer sus responsabilidades. Solo cabe una huida hacia delante intentando utilizar cortinas de humo que cada vez tienen menos efecto. El conflicto que se alarga con el procés catalán es utilizado descaradamente para mantener prietas las filas de los seguidores del PP frente al progresivo avance de la variante naranja generada y promocionada hace tiempo como relevo.

No obstante, la problemática que subyace de encaje territorial y descontento social sigue presente con el añadido de la internacionalización judicial con consecuencias inciertas. La herida catalana no tiene sutura con la Constitución del 78, articulada en torno al concepto de “unidad” retrogrado emanado del franquismo. Solo una organización federal del estado puede ser una solución aceptable para todos los territorios que forman nuestro país.

La deriva autoritaria del gobierno y poder judicial está reduciendo de manera alarmante el ámbito de los derechos fundamentales y las libertades públicas, particularmente el de la libertad de expresión. En este país se puede ir a la cárcel por expresar opiniones disidentes. La pretendida aconfesionalidad del estado ha sido pisoteada sin disimulo en las recientes fechas de la semana santa católica, con presencia de ministros, destacados cargos políticos, unidades y mandos militares, etc… en desfiles y celebraciones religiosas.

Por otra parte, la publicitada pero cuestionable recuperación económica sólo está llegando a los que más tienen, favorecidos por las facilidades de las que disponen para eludir el pago de los impuestos que les corresponden y también para reducir los costes laborales con salarios de miseria y empleos precarios que repercuten en una pésima calidad de vida de la mayor parte de la ciudadanía. La desigualdad se incrementa, algo que inevitablemente conduce a tensiones sociales que pueden llegar a ser difícilmente controlables.

Los pensionistas también sufren las cuantías ínfimas de unas prestaciones que apenas aseguran una subsistencia aceptable. Algo que ha supuesto una reacción con numerosas movilizaciones en las calles que han descolocado a un Partido Popular, acostumbrado a contar con ese caladero electoral tan seguro.

Hay que saludar la gran movilización feminista del 8 de marzo que permitió visualizar claramente las limitaciones que existen en la búsqueda de la igualdad real entre hombre y mujeres, un objetivo en el que hay que profundizar sin pausa y sin excusas.

La protesta social parece multiplicarse en varios frentes y es absolutamente justificada y necesaria. No obstante, desde Alternativa Republicana pensamos que fraccionar los impulsos de la sociedad entre múltiples causas puede ser una estrategia que no conduzca a los cambios en profundidad que son necesarios. Además, parece evidente que dentro de los límites normativos e institucionales de la Constitución de 1978 no cabe respuesta a muchas de las reivindicaciones planteadas en la calle.

Hace falte un aglutinante en forma de alternativa integradora de todos los deseos de cambio. Si el régimen de 78 está tan agotado que sólo se limita a defender la condición privilegiada de algunos de sus componentes: jefatura del estado, partidos dinásticos, poder económico del IBEX35, aliados mediáticos, jerarquías católicas, industrias del armamento,… es el momento de luchar por una nueva forma de organizarnos verdaderamente democrática y garante tanto de las libertades fundamentales de cada persona como de los derechos sociales que nos permiten una existencia digna.

La III República es capaz de recoger esos anhelos, liberando los ciudadanos y ciudadanas de pesadas cargas que vienen de la dictadura. Hace 87 años fue posible la proclamación de la II República acumulando fuerzas descontentas con la monarquía de Alfonso XIII, en 2018 también debe ser posible empujar juntos en la dirección adecuada para alcanzar los objetivos comunes mediante un nuevo pacto en condiciones de igualdad y de libertad.

El filósofo Carlos París dijo “La III República es el proyecto que puede devolver la ilusión a muchos ciudadanos desencantados”.

No nos debemos permitir más desencanto.

La República, cada día es más necesaria.

Hagamos que sea una realidad.

¡VIVA LA REPÚBLICA!

ALTERNATIVA REPUBLICANA