Más allá de la izquierda

Rafael Luna. Secretario General de Alternativa Republicana (ALTER)
Hablar de izquierda o derecha en pleno siglo XXI puede ser algo arcaico, ya que se trata de términos con un origen decimonónico. Estamos viviendo en Europa cientos, miles de movilizaciones que no responden a llamamiento alguno de un signo político inidentificable, es decir, no son ni de izquierdas ni de derechas, al menos en la forma en que son tradicionalmente entendidas. Son simplemente ciudadanos indignados y frustrados que ven como sus derechos son cercenados por sus respectivos gobiernos.
Las viejas fórmulas no son creíbles ni suficientes, ya no funcionan. Por un lado, y a pesar de sus victorias electorales en Alemania o España, cada vez son menos los que se identifican con las corrientes de “derecha”, más o menos neoliberales, culpables, con mayúsculas, no sólo de la situación en la que estamos sumidos, sino de un periodo clarísimo de involución democrática..
El llamado centro político, ese que es reivindicado por partidos personalistas del tipo UPyD, que dice estar en el fiel de la balanza; sencillamente NO existe, es la gran falacia de la política, el lobo con piel de cordero.

Por otro lado, la “izquierda” socialdemócrata es la que mas descrédito ha sufrido por su deriva hacia el “centro” en su búsqueda de la tercera vía, convirtiéndose en partidos burocráticos de Estado, olvidando sus orígenes donde fueron, en gran parte, los gestores y ejecutores de eso que llamamos “estado del bienestar”.

Por último, la izquierda comunista, que ya sufría cierto rechazo social, sigue camuflando siglas e ideas bajo coaliciones y marcas blancas, sabedores de que si alguna idea sigue estancada en el pasado es la suya.
Todos se han visto sobrepasado por el pueblo soberano que ha salido a la calle a exigir sus derechos: sanidad pública y universal, escuela pública, becas, cultura, investigación, dependientes, pensiones, transportes, justicia gratuita, aborto libre, empleo entre otras reivindicaciones.
Todas estas luchas, todos estos movimientos, no tienen el clásico matiz ideológico. Como ejemplo, las mareas blancas contra la privatización de la sanidad madrileña, en donde podíamos ver juntos, a auxiliares y médicos especialistas de renombre, en las manifestaciones y las asambleas exigiendo la retirada del siniestro proyecto privatizador.
Las viejas democracias parlamentarias tienen sus días contados, el pueblo, verdadero soberano de un país, quiere tener más participación en su gobernanza, exige más control sobre sus representantes, ya no se conforma con ser un mero espectador que sólo interviene una vez cada cierto periodo de tiempo.
Ante esta situación, los radical republicanos debemos evolucionar y dejar los viejos discursos sin olvidar jamás el pasado; entendiendo que es mucho más importante defender o vindicar los derechos de los ciudadanos, que autodefinirnos con el marchamo de “izquierdas” en el sentido estricto.
Si hubiese que elegir entre izquierda o derecha debemos elegir DERECHO, es decir, debemos ser un partido de derechos que por encima de todo defiende la función pública del Estado sobre lo privado, sin que deban anularse los derechos de los particulares.
Tenemos que ser capaces de transmitir que el radicalismo republicano es, por encima de todo, JUSTICIA SOCIAL, es la defensa a ultranza de la LIBERTAD, la firme creencia en la IGUALDAD entre la ciudadanía y, por consiguiente, en la SOLIDARIDAD entre estado y ciudadanos.
Radicalismo republicano es futuro y esperanza; es modernidad y emprendimiento; es impulso de la educación y la cultura como instrumentos fundamentales para hacer una sociedad más crítica, más libre y más participativa; es redistribución de la riqueza, universalización de los derechos sociales y ciudadanos y que la atención de las necesidades básicas de los ciudadanos sea un derecho básico e inalienable.
Radicalismo republicano es la lucha por un país más democrático que cuente con la participación de toda la sociedad en la toma de decisiones en condiciones de plena libertad, lo que supone la ausencia de dominación.
Más allá de la izquierda, esto es radicalismo republicano.
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3 comentarios en Más allá de la izquierda

  1. Libertad sin dominación, esa es nuestra libertad republicana, diferente de la libertad individualista liberal y de la libertad comunitarista del marxismo.

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