No es un sainete

Miguel Ángel Cerdán. Profesor de Educación Secundaria. Castellón. Fed. Valenciana de ALTER.

Miguel Ángel Cerdán. Profesor de Educación Secundaria. Castellón. Fed. Valenciana de ALTER.

Apenas nueve meses después de que el doctor sudafricano Christian Barnard lograse el primer trasplante de corazón en la historia, en Septiembre de 1968, el Marqués de Villaverde, yerno de Franco y jefe de cirugía torácica de La Paz en Madrid, se aprestó a hacer lo mismo en España. El paciente, un fontanero gallego, que dejó una nota a su mujer previendo su muerte, falleció unas horas después de la intervención. Sin embargo, el Marqués, casado con la única hija del Dictador, se lavó las manos y dijo que la operación había ido bien y que “el paciente era un caso perdido”. La familia del fallecido por supuesto no opina lo mismo y piensa que fue una mera operación propagandística “para dar prestigio a España”. Un mero postureo, vamos.

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Pues bien, cuarenta y seis años después, y tal vez porque se pueda emparentar políticamente sin ninguna dificultad a nuestros actuales gobernantes con aquella España negra de Franco, la historia se repite. Así, tenemos la patética, bochornosa y lamentable actuación de la señora Mato, todavía hoy incomprensiblemente ministra de Sanidad, en el caso del Ébola en nuestro país. Y es que parece claro que la señora Mato decidió repatriar a los misioneros españoles infectados, y sobre los que hay consenso médico, dados su edad, avance de la infección y patologías previas, en el sentido que no tenían ninguna posibilidad de sobrevivir, por una mera cuestión de imagen. Y lo que es más grave y peor, la señora Mato decidió hacer eso, con el consentimiento del señor Rajoy, corresponsable del desastre junto a la ministra, sabiendo o debiendo saber que en España no teníamos ningún equipo formado y entrenado en el tratamiento de esa enfermedad, y de que además el único hospital de referencia de infecciosos, el Carlos III, estaba en proceso de desmantelamiento. El caos posterior al contagio de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, evidenció además la falta de preparación, planificación y de medios. Lamentable en definitiva.
Claro que todavía peor y más nauseabunda ha sido la labor del señor Consejero de Sanidad de Madrid. Y es que, con esa desfachatez y desvergüenza que ha impregnado a sus huestes la lideresa condesa, el señor Consejero se dedicó las primeras 24 horas a ir de radio en radio y de televisión en televisión culpando a la enfermera, una enfermera que debería ser tratada como una heroína, tal y como cualquier país haría, y ahí tenemos el caso de Estados Unidos para demostrárnoslo.
El Marqués, la Ministra y el Consejero. No es el título de un sainete. Es el título de que la Historia se suele repetir, como una farsa. Y en este caso como una farsa trágica. Y no nos lo merecemos.

Este artículo de Miguel Ángel Cerdán ha sido publicado en la versión impresa de El Mundo de Castellón.

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