¡No pasarán!: (1) ¿Pasaron?

Alfonso J.Vázquez Vaamonde. ALTER Madrid.

Iniciamos la publicación de una serie de cinco artículos de nuestro compañero de ALTER Madrid Alfonso J.Vázquez Vaamonde con motivo del 77 aniversario del golpe fascista contra la República Española del 18 de julio de 1936.

La primera vez que visité Rusia todavía era la Unión Soviética. Fue por motivos de trabajo. Mi conocimiento de ruso tenía un nivel suficientemente bajo como para tener que, cuando encontraba alguien que supiera inglés hablásemos en inglés; solo ante los que lo desconocían mi ruso servía para algo. La gente era amable, simpática y servicial pese a los problemas del idioma. Cuando alguien se enteraba que éramos españoles una sonrisa de simpatía invadía su rostros y decían: “no pasarán”. He de confesar que para mi fue un tremenda sorpresa descubrir como medio siglo después “no pasarán” – una frase peligrosa todavía en España – todavía tenía sentido.
El “¡no pasarán!”, como el “we can!” de Obama, es probable que quede en la historia como una referencia. Sin embarga ni una ni otra eran originales. Hará unos dos mil años que, según leas leyendas, el hijo del único extraterrestre verdadero, el judío, había prometido a sus seguidores que “las puertas del infierno no prevalecerían” sobre la secta que acaba de re-fundar, despreciando el tronco original judaico. Es, que yo sepa el ¡no pasarán! Más antiguo que reconozco en la historia.
Respecto al “we can!”, ése tiene también antecedentes de similar antigüedad. No identifico el autor de la frase pero era como una especie de refrán “si vis, potes que quiere decir, “si quieres, puedes”, que es otra forma de decir lo mismo.
¿Pasaron?, podemos preguntarnos. Como suelen decir mis paisanos “depende”.
¡Y tanto que depende! Depende de que entendamos por “haber pasado”.
Si nos referimos al poder de las armas y al posterior fascismo que impusieron durante toda la vida del general perjuro y aun años después, ¡sin duda pasaron!
Si nos referimos a la extensión del genocidio que aplicaron – sistemáticamente protegido desde la cúpula político-eclesiástica-militar – allí donde, como verdaderos Atila, pretendiendo que nunca más creciera la tierna hierba de la democracia, ¡claro que también pasaron!
Si nos referimos al robo de niños a sus padres con la colaboración de las religiosas ´vírgenes” – todas ellas mas putas que la Magdalena, que no alcanzarán el perdón porque nunca amaron – no cae la menor duda que de pasaron. Estuvieron pasando hasta muchos años después de la muerte del genocida CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA GRACIA DE DIOS (del dios de las vírgenes secuestradoras de niños)
Pero si nos fijamos en la virtud y en el triunfo de las ideas ¡ni pasaron ni pasarán nunca! Bajo la bota del ejército fascistas siguió habiendo personas que hicieron honora lo que predicaba el Quijote, quintaesencia de nuestras locuras y de nuestras virtudes: “Sólo por dos cosas, amigo Sancho, se puede empeñar la vida: por el honor y por la libertad”.
Otros no empeñamos nada, pero conservamos la ética que subyacía en una República que no conocimos: “una República Democrática de trabajadores de todas las clases” y, lo que es imp0ortante, tenemos la ilusión de que nuestra esperanza se convierta en realidad y podemos ver lo que, por nacer después del 01.04.1939 no conocimos: la democracia.
El ser humano, es un ser que nace lanzado hacía el futuro. Cuando nace no es nadie, como todos; pero desde su alumbramiento, no es otra cosa que un poder entre dos esperanzas: la de conseguir lo que al final logra con su esfuerzo y el de todos los que le rodean, y la oposición de no pocos, y la de conseguir lo que se morirá sin lograr.
En esta perpetua agonía, palabra griega que significa simplemente lucha, se invierte nuestra vida. Eso mismo decía Fray Luis de León: “vita milita est”: la vida es lucha.
Por ello, en la medida en que siga creciendo la semilla de la ética y de la decencia, que políticamente sólo tiene cabida en una democracia, pese a que se le niegue el agua y los fertilizantes, podemos decir no sólo que “no pasarán”, sino, más aun “que nunca pasaran”.
Por eso reivindico el comentario de mis paisanos cuando a la pregunta ¿han pasado?, contestaban: “depende”.
Tras la aclaración anterior, una vez entendió el sentido de la frase, ellos también hubieran dicho sin la más mínima duda: ¡NUNCA PASARÁN!

La reflexión nuestra de cada día.

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