¡No pasarán!: (2) La vergüenza de los triunfadores

Alfonso J.Vázquez Vaamonde. ALTER Madrid.

Segundo de una serie de cinco artículos de nuestro compañero de ALTER Madrid Alfonso J.Vázquez Vaamonde con motivo del 77 aniversario del golpe fascista contra la República Española del 18 de julio de 1936.

Dentro de poco será el 18 de julio de 2013, aniversario del aciago día en el que la iglesia, los propietarios y una parte del ejército de la república desleal a su juramento de respetar y proteger la constitución iniciaron la II Guerra Mundial. Se suele decir que se inició cuando el ejército nazi invadió Polonia a finales de aquel mismo año, pero no fue así.

La guerra se había iniciado el 17 de julio de 1936, aunque la fecha oficial sea el 18. Esa guerra fue mundial porque en ella participaron oficialmente las tropas nazis y las tropas fascistas italianas al mando de sus respectivos jefes, financiados por sus respectivos gobiernos aunque estos estuvieran pagados por el oro de la derecha y de la iglesia (aunque es dudoso que esta soltara ni un duro, que sólo sabe recoger y nunca dar).

¿Cuándo terminó esa guerra? Depende, dirían mis paisanos.
En su vertiente militar terminó el 1 de abril de 1939 cuando el “parte triplemente mentiroso” que emitió el cuartel general del genocida” dijo: “Hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo – primera mentira de la postguerra, porque se trataba del ejército de la república democrática – las tropas nacionales -segunda mentira porque eran las tropas golpistas del fascismo – han alcanzado sus últimos objetivos militares: la guerra ha terminado – tercera mentira, porque siguió el genocidio iniciado con ella.

En su vertiente represiva duró hasta los últimos días del genocida, que quiso despedirse de este mundo firmando sentencias de muerte ¡que es lo que le iba!
En su vertiente política todavía sigue sin haber terminado. Juan Carlos I de Franco, heredero del genocida, juró que seguiría atropellando nuestra libertad para poder quedarse con el poder. De todos modos eso le venía ya de familia porque su padre se apuntara en el ejército del golpista para contribuir a acabar con la democracia y su abuelo – el rey “conejo” que salió por piernas abandonando a la familia – mujer e hijos – a la que protegió el pueblo republicano escribió una memorable y patética – carta al genocida diciendo que él era el primer falangista.
En esas estamos, intentando que el franquismo no se continúe en la segunda generación y, por primea vez consigamos no soportar dos Borbones seguidos: Fernando VII e Isabel II, y la I República; luego Alfonso XII y Alfonso XIII y la II República, ahora Juan Carlos I de Franco y esperemos que nunca llegue a ser Felipe de Borbón Parla I de Franco, antes de que llegue la III República.
¿Alguno de los millones de franquistas que iban a la Plaza de Oriente celebrará el 18 de julio? Evidentemente ninguno. Ahora ni les dan bocadillos ni dietas para venir a Madrid de putas. En el ejército – felizmente – ya no queda ninguno de los militares golpistas del 36 y los del 23-F están a punto de jubilarse también los que quedaron emboscados.
¿Alguno de los hijos y nietos de los millones de franquistas que se beneficiaron con los crímenes de la guerra y la postguerra del genocida reconocerá la deuda de su actual bienestar?
Evidentemente ninguno. Quieren ignorar el origen criminal de su actual bienestar procurando que todos olviden la unión umbilical que liga su bienestar siempre ensangrentado de crímenes.
¿Qué les pasa a todos? Que están avergonzados. Eso, por otra parte es algo positivo, porque, a la vista de otras actitudes, ciertamente sorprendentes, pudiera dar la impresión de que lo que les pasaba era que no tenían vergüenza. Como se suele decir, ¡menos da una piedra!
Por eso, Uníos Hermanos Republicanos Democráticos. Cuando el enemigo de la democracia siente vergüenza por ser el obstáculo para que llegue la victoria se puede anticipar. Un ejército de gente avergonzada por lo que defiende: ¡que no haya democracia!, está derrotado.

La reflexión nuestra de cada día.

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