Por un 2014 tricolor

Rafael Luna. Secretario General de Alternativa Republicana (ALTER)

Estamos en unas fechas en donde lo normal, lo clásico, da igual si somos o no creyentes, es el felicitarnos las fiestas y desearnos prosperidad para el  año venidero.

Sin embargo, a mí en concreto,  me resulta complejo, cuando no contradictorio, esas ansias de felicidad cuando miro alrededor y veo un país en recesión, con una la tasa de paro al término del primer semestre del 26,26% y 5.977.500 de desempleados. Donde el número de hogares que tienen a todos sus miembros en el paro se sitúa en 1.807.700.

La pobreza estrictamente económica ha crecido de forma pronunciada debido a la pérdida de renta disponible por los ciudadanos y el incremento del desempleo de larga duración. El recorte en derechos laborales, conseguidos  tras años de lucha, la precariedad en el empleo, un descenso salarial en torno al 14%, o la satanización inmisericorde de los sindicatos, no son razones para felicitarnos.

Este año, nuestro país, está sufriendo una nueva plaga de pobreza, la energética, que no es otra cosa que la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 20º C en invierno y 25º C en verano). Las estadísticas disponibles indican que un 10% de la población española es incapaz de mantener su vivienda con una temperatura adecuada durante los meses fríos.

La OCDE, no obstante, recomienda nuevos ajustes dirigidos a abaratar el despido, ampliar los periodos de prueba y disminuir la discrecionalidad de los tribunales para invalidar despidos colectivos. Es extraño que esto se pida para incrementar la estabilidad laboral, sobre todo en un país como el nuestro con un 61% de trabajo en precario y tan sólo un 14% de estable (el resto es trabajo a tiempo parcial), el mayor indicie de precariedad de la Unión Europea.

Esta situación nos lleva a ver cómo ha crecido el índice de pobreza en 8% en los últimos 4 años o tener el mayor aumento de desigualdad de nuestra historia entre ricos y pobres; Nuestros mayores, con pensiones escasas y estancadas, se han convertido en el único sustento de cientos de miles de ciudadanos, el 40% de los ancianos españoles mantiene por lo menos a un familiar más joven. Nuestros héroes no llevan capa, sino bastón.

A lo largo de los dos últimos años la educación pública ha sufrido un recorte de 3.400 millones de euros en sus presupuestos. Con los nuevos recortes anunciados en las últimas semanas (600 millones menos de presupuesto estatal, un 21,9% y 3.000 millones menos de presupuesto autonómico, un 13%), la caída de la inversión en educación va superar los 7.000 millones de euros.

 

El Sr. Rajoy y sus ministros que proclaman que estos recortes no afectarán a la calidad de la enseñanza. La realidad, lamentablemente, es otra: masificación, bajas de profesores no cubiertas.

 

Se han reducido o desaparecido de los centros algunos programas educativos específicos como compensatoria, diversificación o programas de cualificación profesional inicial, destinados a combatir el fracaso escolar y atender a los alumnos con mayores dificultades de aprendizaje como inmigrantes, hijos de familias desestructuradas, discapacitados, etc.

 

Igualmente ha sucedido con determinados servicios que venimos prestando los centros educativos, como fisioterapeutas o intérpretes de signos para alumnos sordos.  Desaparece del plan de creación de escuelas infantiles para menores de tres años. O las rutas de transporte escolar, fundamentales para los alumnos de los núcleos de menor población. Los trayectos, más largos, podrán superar el actual límite legal de 60 minutos.

 

Los alumnos que este curso se han  incorporado a la universidad han visto como las tasas de matrícula han subido hasta en un 60%. Este hecho, sumado a la reducción de 166 millones de euros de la cuantía destinada a becas, ha privado a muchos estudiantes de poder costearse estudios universitarios.

 

Todos estos recortes se suman a los que venimos ya sufriendo en los últimos dos años, como la desaparición del bono-libro o la reducción de los fondos destinados a los centros, que afectan a cuestiones tan básicas como la calefacción, las fotocopias, los materiales de prácticas o la limpieza.

 

Mientras que la reciente resolución de la ONU insta a los gobiernos a acelerar el progreso hacia el acceso universal a servicios de salud asequibles y de calidad, el Gobierno español, saltándose el procedimiento parlamentario, promulgó un Real Decreto para limitar el acceso a los servicios gratuitos en el lugar de prestación, menoscabando el principio de cobertura universal”.

 

Los recortes, el aumento del copago farmacéutico y la exclusión sanitaria están teniendo efectos demoledores en la salud de los españoles. Esta es la conclusión y la llamada a la alerta de un artículo publicado en la prestigiosa revista British Medical Journal (BMJ) que duda, además, de que esas medidas de ahorro están basadas en evidencias probadas. El trabajo, realizado por investigadores de la London School of Hygiene & Tropical Medicine de Reino Unido, analiza el impacto del tijeretazo en los presupuestos sanitarios (desde 2010 se ha recortado 150 per cápita en un presupuesto que ya era de los más bajos de la UE), que ha tenido un “impacto desproporcionadamente alto” en personal y políticas de salud pública.

 

Un recorte que no va parejo al aumento de la demanda asistencial de personas dependientes, discapacitados o ancianos, que pierden a la vez otras prestaciones sociales. ¿Por qué hay que cambiar un sistema como el español, con buenos indicadores y de los más baratos, cuando en época de crisis la evidencia muestra que habría que protegerlo porque las enfermedades crecen.

 

La última de estas plagas que nos ha traído el gobierno del PP, es la de los recortes en derechos, tan importante o más que los económicos, porque con ellos se pretende tapar la boca de aquellos que gritamos y exigimos justicia. Retrocesos en derechos tales como el de expresión o manifestación, ataques directos a aquellos que no pensamos igual; a las mujeres con la desregulación del aborto. Hemos retrocedido a los años 70 del siglo pasado.

 

Es por ello que me cuesta desear  felicidad, pero a pesar del Sr. Rajoy y de todos los que son como él, tenemos que seguir avanzando para que 2014 nuestro país sea menos gris y mas tricolor. Así que mas que les pese y les duela, os deseo mucha felicidad en estas fiestas y en todos los días venideros, en la esperanza de que el año próximo España sea republicana.

Salud y República.

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