12 de octubre. Nada que celebrar.

Daniel Fernandez Abella. ALTER Madrid.
Daniel Fernandez Abella. ALTER Madrid.
Hoy, día 12 de octubre, se celebra el Día de la Hispanidad, día que conmemora las efemérides históricas del Descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón y los Reyes Católicos tras la firma de las Capitulaciones de Santa Fe y donde se celebra un desfile militar al que asisten el Rey junto a la Familia Real y los representantes más importantes de todos los poderes del Estado, además de la mayoría de los presidentes de las autonomías españolas. El Descubrimiento de América en 1492 fue trascendental y el 12 de octubre se ha considerado como un día memorable porque a partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América, que culminó con el llamado “encuentro de dos mundos”, que transforma las visiones del mundo y las vidas tanto de europeos como de americanos, ya que gracias a sus descubrimientos se gesta la colonización europea de América.
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Pero, después de más de cinco siglos de expolio por parte de los países Occidentales ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población casi no tiene que comer.
Los indios, aquellos que sobrevivieron al genocidio son víctimas del más gigantesco robo de la historia universal que siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo fue ejecutado en nombre del Dios de los cielos. En la actualidad los saqueos continúan pero se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Tampoco hay que olvidar que el proceso iniciado el 12 de Octubre sirvió también para que se recrudeciera uno de los episodios más vergonzosos y atroces de la historia de la humanidad: la diáspora africana, miles de esclavos negros enviados a américa para su explotación y comercio.
Los españoles se encargaron de destruir grandes imperios como el azteca, el inca o el maya; civilizaciones culturalmente más avanzadas que la propia Europa que se vieron despojadas de sus propios dioses y de su propia identidad como pueblo con el objetivo de despojarlos de su libertad y de sus bienes.
Se les prohíbió cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.
Las palabras del arzobispo Desmond Tutu refiriéndose a África, valen también para el territorio americano.

-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.