El problema de la vivienda está muy claro de dónde viene. Un sistema que permite que la vivienda se convierta en un negocio para fondos de inversión, bancos, grandes tenedores y sociedades inmobiliarias mientras miles de familias no pueden acceder a una vivienda digna no puede llamarse verdaderamente Estado Social.

La Constitución reconoce el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Y, además, son las Comunidades Autónomas quienes tienen asumidas las competencias principales en materia de vivienda, incluyendo planificación, gestión, vivienda pública y regulación dentro de sus respectivos ámbitos. Sin olvidar las competencias municipales, pues los ayuntamientos pueden gestionar el suelo y crear vivienda pública, pero, retrasan la construcción y minimizan los resultados, aun siendo posible utilizar mecanismos y medidas de urgencia que podrían aplicar con voluntad política.

Por eso, si queremos ejercer presión real sobre quienes tienen capacidad para actuar, hay que organizar huelgas y movilizaciones autonómicas por la vivienda, coordinadas entre las distintas comunidades. La respuesta debe organizarse territorialmente: huelgas y movilizaciones autonómicas coordinadas, capaces de paralizar la actividad y hacer imposible ignorar las reivindicaciones ciudadanas.
No hablamos únicamente de manifestaciones simbólicas. Hablamos de movilización social, organización ciudadana y presión sostenida hasta conseguir vivienda pública digna, alquileres accesibles, protección frente a los desahucios y servicios públicos de calidad.

Hoy, los principales sindicatos como UGT y CCOO anuncian una posible huelga de 24 horas, los mismos sindicatos que han perdido capacidad de confrontación con el poder desde hace años, quedándose en meros actos simbólicos que demuestran la merma de su capacidad o intención de movilización frente las nefastas políticas sociales y económicas del régimen.
Una huelga de 24 horas, sin continuidad y que genere presión, no es una verdadera herramienta de presión y lucha.

En este momento, clave y necesario, los sindicatos mayoritarios deberían sacar su artillería pesada en pro de esta lucha social, aunando músculo y demostrando que siguen siendo una herramienta de defensa de la clase trabajadora. Es de vital importancia que UGT y CCOO se sumen a esta reivindicación de forma decisiva y sin titubeos, la complicada situación social lo requiere y deberían mostrar su fuerza, apoyando una huelga general prolongada como principales sindicatos que son. Esto puede marcar la diferencia y hacer que triunfe la huelga.

Necesitamos una lucha social organizada, continuada y que sirva como instrumento real de presión frente las políticas liberales y ultracapitalistas de los diferentes gobiernos, instituciones, organismos y poderes económicos. Aquí deberían tener protagonismo también los sindicatos más combativos como CNT y CGT junto a organizaciones y movimientos sociales, organizaciones de izquierda y plataformas ciudadanas, más los sindicatos mayoritarios. Los sindicatos tienen la potestad por el reconocimiento de la legislación, que les otorgan libertad de acción y reconoce el ejercicio del derecho a huelga dentro del marco legal.

La clave es la unidad.

Desde Alternativa Republicana, como partido netamente republicano de izquierda, apoyamos a sindicatos combativos, movimientos sociales y, sobre todo, a la ciudadanía, en esta lucha de la que creemos podemos construir una movilización capaz de poner en jaque las políticas que generan desigualdad y exigir que la economía esté al servicio de las personas y no de la especulación.
Porque si la vivienda, la sanidad y la educación se convierten en negocios, mientras empeoran las condiciones de vida de la mayoría, no basta con mejorar las cifras macroeconómicas. La riqueza de un país debe reflejarse en la vida de su gente.

Por una vivienda pública y digna.
Por unos servicios públicos garantizados.
Contra la privatización y la especulación.
Por una sociedad más justa e igualitaria.

Desde nuestra posición republicana, entendemos que el régimen del 78 y su modelo de monarquía capitalista deben ser superados para avanzar hacia una verdadera democracia social, económica y política.

¡Por la República!
¡Por los derechos de la mayoría!
¡La vivienda no es un negocio: es un derecho!

Secretaría de Organización de Alternativa Republicana

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