
Alternativa Republicana manifiesta su preocupación por los sucesos en Ceuta y Melilla, que han costa la vida a más de 40 personas. Consideramos que, lejos de ser un episodio aislado o una simple “crisis migratoria”, son la consecuencia previsible de un modelo de frontera que el Estado Español y la Unión Europea llevan décadas sosteniendo mediante la externalización del control migratorio a terceros países, la connivencia con el régimen marroquí y la renuncia sistemática a vías legales y seguras de acceso al asilo.
Como republicanos, defendemos una República española, federal y solidaria que respete la dignidad de las personas migrantes al tiempo que ejerce y defiende su soberanía, y por ello denunciamos la contradicción que las instituciones no pueden seguir eludiendo: apenas tres semanas después de que el Tribunal Supremo fijara doctrina sobre las devoluciones en caliente, el Gobierno anuncia devoluciones exprés a Marruecos bajo la presión de los hechos consumados, y recurriendo atropelladamente al despliegue del Ejército.
Denunciamos también el comportamiento del régimen marroquí, incompatible con los más elementales principios democráticos, y que utiliza sistemáticamente la vida de miles de personas como instrumento de presión frente a España y frente a la Unión Europea, abriendo o cerrando el grifo migratorio según le conviene a su estrategia sobre el Sáhara Occidental y sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Un régimen que reprime tanto a sus ciudadanos como a los migrantes y que, cuando le resulta útil, empuja a esas mismas personas hacia una valla donde la violencia policial se ejerce en su nombre, no puede ser tratado por Madrid como un socio fiable, sino como lo que es: una tiranía despótica y venal.
Pero la responsabilidad no es solo marroquí. Detrás del tablero está Estados Unidos, cuyo reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en 2020 —nunca revertido y hoy reforzado bajo la nueva Administración Trump— ha convertido al Majzén en pieza de un realineamiento geopolítico que subordina los derechos de las personas migrantes y del pueblo saharaui a los intereses estratégicos de Washington en el Mediterráneo occidental y el Magreb. Y detrás de Trump aparece, sin disimulo, la derecha española y europea conformando un bloque cipayo entregado a intereses ajenos e incompatibles con las más elementales nociones de soberanía.
Esta subordinación no es nueva. Es la marca de origen del régimen del 78 nacido bajo tutela foránea, con bases extranjeras en Rota y Morón que siguen condicionando cada decisión de política exterior. España sigue funcionando, setenta años después, como protectorado antes que como estado soberano.
Por ello, reclamamos la apertura inmediata de vías seguras y legales de solicitud de protección internacional, con especial atención a menores no acompañados; una investigación independiente y transparente sobre las circunstancias de los fallecimientos, tanto en territorio marroquí como español; el rechazo a cualquier intento de utilizar la presión migratoria como palanca de negociación territorial por parte de Marruecos; la revisión de los acuerdos de cooperación migratoria, pesquera y de seguridad con Marruecos, supeditando su vigencia al cese del uso de las personas migrantes como instrumento de presión diplomática; el fin de los acuerdos de externalización fronteriza que delegan en terceros Estados la gestión —y la violencia— del control migratorio; la revisión del marco de bases militares extranjeras en territorio español y de los acuerdos de defensa con Estados Unidos, incompatibles con el ejercicio pleno de la soberanía en materia de política exterior.


