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Comunicado de Alternativa Republicana sobre la situación de Cuba

Ante la grave situación que atraviesa el pueblo cubano, agravada por el recrudecimiento del bloqueo total impuesto por la Administración Trump y por el reciente colapso energético que mantiene a la isla en una situación de extrema vulnerabilidad, Alternativa Republicana manifiesta:

1.- Nuestra más firme condena al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, una política anacrónica, ilegal desde el punto de vista del Derecho Internacional y moralmente inaceptable. Lejos de promover cambios democráticos, este cerco prolongado en el tiempo constituye un castigo colectivo que recae directamente sobre la población civil, limitando el acceso a recursos básicos, tecnología, energía y financiación internacional.

2.- Denunciamos el carácter abiertamente injerencista de la política exterior estadounidense hacia Cuba, que persiste en tratar a la isla como un espacio subordinado a sus intereses geopolíticos. Esta lógica imperial, propia de otros tiempos, pretende condicionar el desarrollo político y económico de un país soberano mediante la asfixia económica.

3.- El actual “ceroenergético” que sufre Cuba no puede analizarse al margen del bloqueo. Las restricciones para adquirir combustible, repuestos, infraestructuras energéticas o financiación internacional han contribuido de forma directa a la fragilidad del sistema eléctrico cubano. Pretender desvincular ambas realidades es, sencillamente, falsear los hechos.

4.- Rechazamos con contundencia la actitud de determinados sectores políticos y mediáticosen España, que actúan como meros cipayos de los intereses estadounidenses, reproduciendo acríticamente su narrativa y legitimando una política de asedio que vulnera los principios más elementales de soberanía y autodeterminación de los pueblos.

5.- Reivindicamos el derecho del pueblo cubano a decidir libremente su futuro, sin presiones externas ni injerencias de ninguna potencia. El libre desarrollo de Cuba —en lo económico, lo político y lo social— no puede seguir estando condicionado por las apetencias de Estados Unidos.

6.- El bloqueo no solo es injusto: es también un obstáculo estructural para cualquier proceso de transformación interna en Cuba. Quienes dicen desear cambios en la isla deberían ser los primeros en exigir el fin de una política que los dificulta y distorsiona.

Por todo ello, Alternativa Republicana exige:

El levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo. El respeto efectivo a la soberanía de Cuba.

Una posición clara y digna por parte del Estado español y de la Unión Europea, desvinculada de los dictados de Washington.

Hoy, más que nunca, es necesario afirmar que ningún pueblo debe ser rehén de estrategias de dominación externa. Cuba tiene derecho a existir, a desarrollarse y a decidir por sí misma.

Para más información:
sria.general@alternativarepublicana.es
comunicacion@alternativarepublicana.es

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Alternativa Republicana ante la guerra desatada por Israel y Estados Unidos

Alternativa Republicana ante la guerra desatada por Israel y Estados Unidos

Alternativa Republicana manifiesta su más firme condena ante la escalada bélica iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán, una actuación que agrava la inestabilidad estructural de Oriente Próximo y sitúa a la comunidad internacional ante un escenario de consecuencias imprevisibles.

La utilización de la fuerza supone una quiebra del principio de solución pacífica de controversias recogido en la Carta de Naciones Unidas y una nueva violación del Derecho Internacional por Estados Unidos e Israel, empeñados en erosionar la arquitectura jurídica internacional, destruir los mecanismos multilaterales e instalarnos en un estado de guerra eterna que sirva a sus intereses y a los del complejo industrial-militar.

Alternativa Republicana advierte de los riesgos evidentes de esta confrontación:

  1. Impacto humanitario severo, con desplazamientos masivos de población civil.
  2. Riesgo de regionalización del conflicto, con implicación de actores estatales y no estatales.
  3. Desestabilización económica global, especialmente en mercados energéticos.
  4. Reforzamiento de dinámicas autoritarias y militaristas en detrimento de soluciones diplomáticas.

Rechazamos la lógica preventiva o de represalia como fundamento permanente de la acción exterior y reafirmamos que la seguridad colectiva no puede construirse desde la supremacía militar, sino desde el respeto al Derecho Internacional, la negociación y el desarme progresivo. La comunidad internacional debe activar con urgencia canales diplomáticos efectivos y exigir un alto el fuego inmediato que permita retomar la vía política.

Desde una perspectiva republicana y de izquierdas, afirmamos con claridad que el régimen iraní no puede ser ajeno a la crítica democrática. La concentración de poder, la restricción de libertades civiles y la represión de la disidencia son incompatibles con los principios de soberanía popular y

derechos fundamentales que defendemos. El pueblo iraní tiene derecho a elegir libremente su destino político sin injerencias externas ni tutelas dinásticas o autoritarias. Al mismo tiempo, ningún Estado puede ser privado de su derecho a la legítima defensa frente a una agresión externa. Las acciones hostiles de potencias extranjeras no fortalecen la democratización, sino que consolidan a los sectores más duros del régimen y dificultan la emergencia de una alternativa verdaderamente popular. En este contexto, figuras como Reza Pahlavi, presentadas desde determinados ámbitos como solución externa o restauración legitimadora, no pueden sustituir el protagonismo soberano del pueblo iraní en la definición de su futuro.

Por ello, Alternativa Republicana hace un llamamiento al Gobierno de España y a la Unión Europea para que mantengan una posición autónoma, basada en la legalidad internacional, el multilateralismo efectivo y la defensa inequívoca de la paz. Europa no puede actuar como actor subordinado en conflictos que comprometen su propia seguridad estratégica.

La paz no es una consigna retórica: es una obligación ética. Frente a la lógica de bloques y confrontación, defendemos una política exterior republicana, soberana y comprometida con la resolución pacífica de los conflictos.

Asimismo, denunciamos las reiteradas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump hacia España en materia de contribución militar, alineamiento estratégico y comercio, que constituyen una injerencia inaceptable en la soberanía nacional. Trump ha llegado a calificar a España de “aliado terrible” y ha amenazado con cortar todo comercio bilateral y aplicar un embargo como represalia por la negativa española a permitir el uso de bases militares para operaciones contra Irán y por no aumentar el gasto en defensa, lo que supone una coacción inaceptable en las relaciones entre Estados soberanos. Nadie puede pretender condicionar la política exterior de nuestro país mediante presiones económicas, militares o diplomáticas.

Exigimos la salida de España de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, mero instrumento al servicio de las apetencias geopolíticas particulares de Estados Unidos. La subordinación automática a estrategias ajenas compromete la autonomía estratégica europea y desdibuja el principio de soberanía popular. Por ello, o se abandona la OTAN o se promueve su transformación en una herramienta al servicio de un modelo de seguridad colectiva genuinamente multilateral y defensivo del que se excluya a Estados Unidos, potencia abiertamente hostil a Europa.

Consideramos que Israel ha mantenido durante décadas una conducta hostil hacia España en distintos planos diplomáticos y políticos, y ha incurrido de forma reiterada en violaciones del Derecho Internacional, incluyendo prácticas que diversos organismos y expertos han calificado como terrorismo de Estado, represalias colectivas y uso desproporcionado de la fuerza contra población civil. A ello se suma la existencia de un arsenal nuclear fuera de los mecanismos de control y transparencia internacionales, lo que agrava la amenaza para la estabilidad regional y global.

Esta dinámica de agresividad se ha evidenciado igualmente en los ataques israelíes contra Líbano, que han contribuido a ampliar el radio del conflicto y a erosionar aún más la estabilidad de la zona, con graves consecuencias para la población civil.

Por ello, reclamamos la adopción de medidas de retorsión hacia el Estado de Israel y la adopción de las medidas legales oportunas frente a sus propagandistas en territorio nacional, que deben ser tratados como agentes de una potencia extranjera y hostil.

Nos resulta también preocupante la actitud de la derecha política española, alineada sin matices con las posiciones de Israel y Estados Unidos e incapaz de articular una defensa firme de la soberanía nacional frente a las amenazas de Trump contra España. La subordinación ideológica y estratégica a intereses ajenos no solo debilita la posición internacional de nuestro país, sino que renuncia a una política exterior propia basada en el interés general y en el respeto al Derecho Internacional.

Frente a esta deriva, reafirmamos la necesidad de una política exterior española basada en la neutralidad activa, la defensa estricta del Derecho Internacional y la desvinculación de dinámicas militares que solo alimentan la espiral de confrontación.

Para más información: sria.general@alternativarepublicana.es comunicacion@alternativarepublicana.es

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Sobre Afganistán

Resolución del III Congreso Federal.

La fulminante caída del gobierno afgano sostenido por Estados Unidos y sus aliados ante los talibán ha supuesto uno de los mayores fracasos geopolíticos de la reciente historia mundial, y evidenciado la hipocresía de amplios sectores políticos de las llamadas sociedades occidentales.

Así, los mismo que durante los 20 años de intervención militar manifestaban que su finalidad era llevar la democracia y el respeto a los derechos humanos a Afganistán, reconocen ahora que los objetivos de la intervención se limitaban a proteger a Estados Unidos y a sus intereses.

Ello nos sitúa en un escenario comparable al de mediados de los años setenta, en que los estadounidenses y posteriormente Reino Unido y Pakistán financiaron a los integristas islámicos buscando socavar el régimen de Daud primero y el del PDPA después como forma de golpear a los intereses soviéticos, sin considerar en ningún momento otros factores.

En el proceso de guerra eterna impuesto a Afganistán, ha parecido no importar el daño causado a millones de civiles afganos y particularmente a las mujeres, sino satisfacer los intereses de las grandes potencias, aunque para ello se hayan alimentado a extremistas de todo pelaje y condición.

En el actual contexto, en el que la retirada occidental se ha visto acompañada del acceso de los talibán a un innumerable arsenal de armamento que garantiza su transformación de movimiento terrorista e insurgente en organización militar, asistimos también a un descarado intento de blanqueamiento por los medios oficiales en el que se pretende una supuesta moderación que garantizaría que las mujeres podrían acceder a cierta educación, sanidad y empleo.

La realidad, nos tememos, es que la necesidad de acceder a las materias primas que atesora Afganistán, incluyendo las escasas tierras raras imprescindibles para la fabricación de determinados componentes electrónicos, han llevado a que las potencias hayan considerado que resulta más acorde a sus intereses y menos costoso dejar el país en manos de los talibán. Los integristas serán así eficaces capataces para la explotación del territorio a los que, a diferencia del supuesto gobierno democrático afgano, no cabrá exigir respeto a los derechos fundamentales, sino que bastará con protestar cínicamente por un lado mientras por otro fluye la actividad económica en un ejercicio de cínico realismo político.

Por ello, Alternativa Republicana considera que no solo debe prestarse la mayor asistencia posible a la población civil afgana, particularmente las mujeres que corren un especial peligro bajo la tiranía talibán, sino implementar medidas económicas y diplomáticas que a corto plazo garanticen el respeto a los elementales derechos humanos y desincentiven cualquier intento de normalización de un régimen integrista.